Con las pulsaciones a mil es fácil disfrutar del éxito, pero no dimensionarlo. Eso llega después, cuando la cabeza se enfría y se pueden ordenar mejor las ideas. Es una suerte de digestión mental: recién a partir de que “cae la ficha”, podemos realmente apreciar lo que hemos logrado. A Lucas Victoriano, por cierto, ayer ya le sabía distinto el título que ganó al mando de Instituto en el Súper 20 de la Liga Nacional. Con un día entero para asimilarlo, pudo paladearlo mejor. “Había mucho nerviosismo en ese momento. Mucha presión, un cóctel importante de emociones. Es un club que llevaba mucho tiempo intentándolo sin conseguirlo. Por eso ver la cancha llena y la alegría de la gente fue muy gratificante. No hay secretos: el equipo trabajó muy bien y se llevó un premio merecido”, aseguró el tucumano, quien terminó siendo la pieza que le faltaba a “La Gloria” para alcanzar su mejor nivel y ganar su primer título en la máxima división.
Lo hizo siendo uno de los equipos más regulares del torneo (7-2 en fase regular y 3-0 en playoffs), más eficientes, con mayor promedio de puntos marcados (solo superado por Peñarol) y con una de las mejores defensas del torneo (solo superado por Boca y Platense en ese rubro). “Eso marca la preparación que hubo. Fuimos los primeros en comenzar a trabajar en la pretemporada y eso dio sus frutos. Los chicos trabajaron bien, con compromiso y constancia, sin ninguna queja y todos por igual. Nadie quiso ser más importante que el equipo. Y eso es lindo para un entrenador, ver un equipo solidario. A mí me gusta la solidaridad, y ellos la tienen. Es un grupo espectacular”, elogió.
La retroalimentación entre los jóvenes y los experimentados fue otro de los pilares de un Instituto muy compacto. “Tenemos dos fichas mayores menos de las que permite el reglamento, porque apostamos a los jóvenes del club. Los experimentados son los líderes, y este mayor tiempo de preparación nos permitió conocernos mejor, porque somos un equipo nuevo. Por eso digo que el compromiso de los jugadores fue clave”, puntualizó Victoriano.
Para él, también fue su primer título como entrenador. Precedido por buenos resultados en Regatas, finalmente pudo descorchar en “La Gloria”. “Creo que haber ganado esto me da un poquito más de credibilidad. Sin embargo, yo creo mucho en los procesos. Lógicamente, en el deporte profesional mandan los resultados, pero en los lugares en los que estuvimos hicimos un esfuerzo enorme para estar a la altura y dejarle algo a los jugadores y al club. No me tocó ganar un título, pero me fui vacío, con la tranquilidad de haber hecho todo lo que podía. Y ojalá pueda llevar siempre esa sensación. Prefiero evaluar mi trabajo así que depender de un resultado”, confesó.
Sin embargo, lo que lo hizo más especial fue la presencia de su madre, Azucena Acosta, de quien aprendió “a amar este deporte” y con quien pudo fundirse en un abrazo tras la conquista. “Viajó toda la noche para estar ahí. Era un abrazo contenido, de agradecimiento para ella y mi familia, porque no es fácil estar en el deporte profesional. Ella me tuvo que dejar ir a los 15 años. Además, tengo una hija en España, de la que hoy me toca estar alejado por mi trabajo de entrenador. Hay muchas cosas que tienen su precio, y por eso cuando uno gana, lo primero que hace es acordarse de eso. Y yo la tuve a mi vieja en la cancha para abrazarla en ese momento”, compartió.
Haber ganado el Súper 20 es un gran espaldarazo de confianza para encarar la nueva temporada de la Liga Nacional, que comenzará esta noche: en los últimos tres años, el equipo que ganó el Súper 20 llegó después a la final de la Liga (San Lorenzo además fue campeón). Sin embargo, fiel a su filosofía, Lucas advierte que esa confianza es un arma de doble filo, que se debe manejar bien: “ese entusiasmo debe ser para seguir mejorando. Le dije a los jugadores: esto nos tiene que confirmar, pero no conformar. De todos modos, estoy seguro de que ellos quieren ir por más”.
A la carga otra vez
No habrá mucho tiempo para festejos: esta noche comienza la nueva temporada de la Liga Nacional con el partido entre Riachuelo (La Rioja) y San Lorenzo. Al equipo comandado por Victoriano le toca debutar el sábado a las 20, precisamente contra San Lorenzo.